Compórtese como si tuviera seguridad y confianza
Párese en frente del auditorio, de forma firme, no se balancee hacia adelante y hacia atrás. Tampoco mude el peso de un pie al otro, “como hacen los caballos cansados”.
No haga movimientos nerviosos que delaten su falta de serenidad y dominio. “El hombre más poderoso es aquel que es dueño de sí mismo”, decía Aristóteles. Debe dar sensación de control de usted mismo.